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“Antes las relaciones eran mucho más bonitas, todo era muy romántico”

“Antes las relaciones eran mucho más bonitas, todo era muy romántico”

Esta semana D-Cerca ha entrevistado a Ana María Requena Jiménez, más conocida en Santo Domingo como "Anita", quien ha llevado desde 1976 hasta 2012 un comercio en esta barriada de El Ejido

Pregunta. - ¿Dónde nació?
Respuesta. - Aunque nací en El Ejido, en el barrio de Las Chozas, cuando me casé con mi marido en el año 1962 me fui a vivir a Badajoz. Él trabajaba en obras públicas, era nivelador de carreteras y lo trasladaban muy a menudo. En Badajoz estuvimos 14 años, después nos mudamos a Zaragoza, donde estuvimos 3 meses y recuerdo que fue durante nuestra estancia allí cuando me quedé embarazada de mi primera hija. Volvimos a Badajoz durante unos años y el siguiente destino fue Toledo.
 
P. - ¿Se adaptó bien a vivir en lugares tan diferentes?
R. - La verdad es que me adaptaba muy bien a todos los lugares donde íbamos. Al final mi marido decidió que teníamos que establecernos ya que nuestra hija no podía estar de un lugar para otro y debía de ir al colegio. Así que, compramos un piso en Madrid, donde estuvimos durante 9 años y donde nació nuestra segunda y última hija.
 
P. - ¿Se le hizo difícil volver a El Ejido?
R. - La verdad es que si yo hubiese sido pájaro ese día me vuelvo para Madrid porque hacía un aire espantoso. Además, estaba acostumbrada a vivir en mi piso y llegué y me encontré una casa muy grande y hecha polvo. Recuerdo que nada más entrar había un pájaro enorme con un pico muy grande y me llevé un susto increíble. Por lo que entre unas cosas y otras me costó un poco adaptarme a El Ejido.
 
P. - ¿Prefieres alguno de los lugares donde has vivido o tu pueblo de nacimiento?
R. - Me he tirado mucho tiempo fuera de aquí y me acostumbré a estar fuera, aun que me gusta El Ejido pero me gustaba más vivir fuera.
 
P. - ¿Se ha dedicado a muchas cosas a lo largo de su vida?
R. - Antes de casarme ayudaba a mis padres en la vega. Cuando me casé y nos fuimos a Badajoz ayudaba en una tienda y fue donde aprendí a pesar. Y, a lo que me he dedicado más tiempo, es a la tienda que puse cuando volví a El Ejido. La he tenido desde 1976 hasta 2012. Ahora la lleva una de mis hijas.
 
P. - ¿Cómo conoció a su marido?
R. - Fue de una manera muy graciosa. Mi cuñada es de las Norias y era peluquera, un día me fui a su casa y, de repente, entró él por la puerta y le pegunté “¿Quién es ese sin vergüenza?” Y ella me dijo si es mi primo que está trabajando por ahí. Y desde ese momento empezamos a quedar. Antes las relaciones eran mucho más bonitas, nosotros nos mandábamos cartas, todo era muy romántico.
 
P. - ¿Ha viajado fuera de España?
R. - Nunca he ido fuera de España, pero la península me la he recorrido entera, menos Barcelona. Pero me gusta mucho viajar y por eso lo sigo haciendo. Ahora me voy a los Pirineos con una vecina.
 
P. - ¿Cuál considera que es la mejor etapa de su vida?
R. -Me acuerdo mucho del tiempo que viví en Las Chozas, fui muy feliz allí y me lo pasaba muy bien con mi marido. Aunque en Badajoz también me lo pasé muy bien, a mi marido y a mí nos gustaba salir mucho de bailes  además,  los domingos íbamos a misa y al mercadillo.

P. - ¿Tiene alguna anécdota de su juventud?
R. - Sí, varias. Como he contado siempre iba con la casa a cuestas, ya que debíamos  mudarnos a menudo. Así que, en el primer viaje que hice, de Badajoz a Zaragoza, yo tenía 19 años, era una cría, y el revisor iba por el tren pidiendo el billete. Como yo era tan joven, me preguntó que dónde iba y al decirle que me mudaba a Zaragoza con mi marido, me pidió la cartilla de familia, ya que tenía que certificar que no me había escapado de casa y que era cierto que me mudaba con mi marido. Pero yo no la tenía la llevaba mi marido en la maleta y el revisor me dijo que no podía viajar sin el libro ya que podían detenerme. Esa vez me libré porque el revisor me creyó, pero nunca se me olvidará ese día.
 
P. - ¿Cómo se considera como persona?
R. - Los clientes serían los mejores que podrían decir cómo soy. Me considero amable y amiga de mis amigos, nunca he tenido problemas con nadie y siempre que he podido ayudar en algo no lo he dudado. Además, soy muy risueña, siempre estoy riendo, así tengo las arrugas en los ojos de estar riéndome siempre.
 
P. -¿A qué dedica su tiempo libre?
R. - Me he pasado toda la vida trabajando en la tienda y, desde que me jubilé en 2012 y mi hija se quedó con ella, sigo viniendo casi todas las tardes, me encanta estar con la gente. Y desde que me jubilé hago ganchillo, hago de todo.
 
P. - ¿Nota mucho la diferencia de los tiempos de antes a ahora?
R. - No lo he notado mucho ya que siempre he vivido muy a gusto sin falta de nada. Lo único que ahora hay más cosas, antes teníamos solo unos zapatos para cuando llegaba San Isidro, esos los reservábamos para esa ocasión y ahora tenemos muchísima variedad donde elegir.
 
P. - ¿Qué es lo que más le gusta de El Ejido?
R. - Me gusta todo. Los domingos cojo mi coche y me voy a jugar con los pensionistas al dominó. Hay muchos sitios para divertirse, pero deberían mejorar, por ejemplo, los parques o los descampados que están muy descuidados, pensar en arreglarlos y aprovechar el terreno.
 
P. - ¿Qué pediría para un futuro?
R. - Pediría paz para todo el mundo, que los jóvenes que estudian puedan encontrar un trabajo en su país y no tengan que irse al extranjero como le ha pasado a mi nieta.