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“Recuerdo cuando los aviones tiraban bombas y nos íbamos a los refugios”

“Recuerdo cuando los aviones tiraban bombas y nos íbamos a los refugios”

Esta semana D-Cerca ha entrevistado a Gádor Rámos Fernández, una vecina de Santa Maaría del Águila que vivió en época de guerra, no te pierdas su gran historia

Pregunta. - Lleva viviendo muchos años en Santa María del Águila, ¿nació aquí?
Respuesta. - Nací antes de la guerra, en Berja, en el año 1931. Pero he vivido en otros sitios de ésta zona. De allí me fui a vivir a Carmona, hasta que nos mudamos a Santa María del Águila donde sigo viviendo, aunque en otra casa. Mis hijos viven cerca y me ayudan en todo lo que pueden.
 
P. - De los lugares en los que ha tenido oportunidad de vivir, ¿con cuál se queda?
R. - Realmente no se qué sitio me ha gustado más, porque de pequeña no lo pasé muy bien, ya que viví mi juventud en una época difícil, durante la guerra,  yo era muy pequeña y recuerdo cuando venían los aviones y tiraban bombas, más de una vez tuvimos que ir a resguardarnos en refugios. Con 15 años trabajaba en un cortijo en Laujar, que fue donde conocí a mi marido, además, mis hijos nacieron allí. Y ahora se vive en mejores condiciones pero sin la fuerza y la agiladad con la que contaba en mi juventud, así que no sabría decirte qué sitio prefiero.
 
P. - ¿Recuerda muchas cosas de cuando estaban en guerra?
R. - Me acuerdo del miedo que pasasbamos cuando teníamos que ir a los refugios. Además, donde vivíamos había una mansión muy grande y en ella pusieron una prisión de militares, al final nos tuvimos que ir a con los padres de mis madre, a un cortijo. Fueron tiempos duros.
 
P. -Trabajar en aquella época era diferente, ¿a qué se dedicó usted?
R. - Desde muy pequeña he trabajado en lo que se iba presentando. Así era la vida de antes, no había escuela y desde muy jóvenes teníamos que empezar a trabajar para ayudar en casa. He hecho muchas cosas, desde coger hierba para los animales, hasta ir a guardar una cabra. Cuando fui creciendo probé otros trabajos más duros como arrancar leña y cuando volví a Berja trabajé mucho más ya que era una finca en la que había mucho que hacer, pero fue ahí cuando podíamos probar fruta como la uva,  había muchas parras. Me fui con una de mis tias a trabajar a Laujar y allí me dediqué a la faena, cogiendo almendra y en los lugares que te llamaban ya que no es como ahora que hay trabajos fijos, antes tenías que ir donde saliese algo.  Al final me puse enferma y a los 30 años tuve que quitarme los dientes y llevar una dentadura postiza.
 
P. - ¿Ha tenido hijos?
R. -Sí, he tenido tres niños y dos niñas, pero la primera de ellas murió a los cinco meses de nacer, por lo que tengo cuatro y mis tres hijos hicieron el servicio militar. Ahora tengo una gran familia, con nietos y bisnietos.
 
P. - ¿Como conoció a su marido?
R. - Lo conocí cuando me fui a trabajar a Laujar con mi tia. Era un hombre excepcional, el último de diez hermanos. De tanto trabajar acabó mal de los huesos, ya que tenía que ayudar a su familia. Su padre murió joven, él era el padre de todos sus hermanos. A los años de diagnosticarle esta enfermedad, le dio un infarto y su salud empeoró hasta que finalmente falleció.
 
P. -¿Recuerda cómo se divertía en su juventud?
R. - A mi marido y a mi nos gustaba mucho irnos de viaje.  Nos hemos recorrido media Andalucía, lo más lejos que fuimos furon tres días, en un viaje que realizamos con el club de los jubilados. Pasamos por Córdoba y nos paramos a ver la Mezquita. Después continuamos hasta Sevilla, donde hicimos noche en un hotel precioso. Al día siguiente fuimos a Matalascañas y vimos el Coto de Doñana y, de vuelta, vimos la virgen del Rocío y algunos lugares más que no recuerdo. Disfruté mucho en ese viaje ya que me gusta ver cosas y sitios diferentes y la Catedral de Sevilla me encantó. También estuve en Madrid y en Granada. Algunos veranos me iba a un cortijo donde había muchísimas plantas y lo pasaba genial. También disfrutaba mucho en las procesiones.
 
P. - ¿A cuál de los sitios que ha visitado le gustaría volver?
R. - Estuve en Galicia, en un viaje que me regaló mi hijo mayor, me encantó esa zona, es muy diferente al sur. Las casas son de piedra, tiene campos de plantas preciosos que aquí no hay y tuve tiempo de visitrar todas las provincias. Di un paseo en barco y visité la Catedral de Santiago.
 
P. -¿Encuentra mucha diferencia en la vida de antes a la de ahora?
R. -Pienso que las personas que tenían dinero y vivían bien no notan tanto la diferencia, pero las que tenían falta de trabajo y comida ahora verán la vida mucho mejor. 
 
P. - ¿Qué es lo que más echa de menos de sus años de juventud?
R. - Pues echo de menos eso, los años de juventud. Además, yo era muy admirada entre mi grupo de amigas porque era muy guapa. Me gustaba mucho salir a bailar, aunque no había tanta fiesta como ahora. Teníamos que esperar a las fiestas del pueblo o a que nos invitaran a alguna en casa.
 
P. -Y respecto a las personas, ¿cree que han cambiado mucho de su época a esta?
R. - Vaya que si han cambiado, notablemente. Por un lado prefiero a la gente de antes, no me gusta la forma de vestir de muchas personas, creo que es mejor como iban  antes, me se una copla que dice ‘hoy la moda de las faldas largas, hoy las niñas no quieren entrar, porque quieren llevarla cortita, los brazos desnudos y bien descostadas. Si las miras por bajo es una barbaridad, se les ven los mandamientos por no decir lo demás. Y si las miras por alto es una derrotación, se les ve la camiseta, chaleco, la cadena y el reloj’. Esta copla salió cuando empezó la moda de la ropa corta y creo que es lo que sigue ocurriendo hoy.  Me gustaba más la moda de antes, pero en casos como el verano ahora puedes ponerte ropa que de menos calor, pero antes no lo permitían, así que todo tiene sus cosas malas y sus cosas buenas. Además, la vida es menos seria, se ha perdido el respeto a las personas mayores y eso es lo que menos me gusta de la educación de los jóvenes de hoy.