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“Disfruto mucho de la mar, es una de mis grandes pasiones”

“Disfruto mucho de la mar, es una de mis grandes pasiones”

Esta semana D-Cerca ha entrevistado a Antonio Ruano, un mecánico jubilado amante de la mar que nos ha contado alguna de sus vivencias a lo largo de sus 76 años

Pregunta - Lleva muchos años viviendo en esta zona, ¿donde nació?
Respuesta. -Nací en Cañete de las Torres provincia de Córdoba, pero he vivido en varios lugares de Andalucía. Por motivos familiares me trasladé a Salobreña cuando solo tenía 2 años. Cuando pasaron los años me hice mecánico en Motril y tenía que ir diariamente de Salobreña hasta allí y volvía en bicicleta, eran unos 7 kilómetros, algunos días salía a las 11 de la noche, en esa época había muy poca circulación y daba cierto miedo. El servicio militar lo hice en Granada, y después me vine a El Ejido a sustituir a un compañero del taller de Motril que tuvo que marcharse por motivos familiares, y me quede en esta zona trabajando.
  
P. - ¿A trabajo toda su vida en la mecánica?
R. -Sí, en el taller de El Ejido estuve trabajando varios años a sueldo y después decidí hacerme autónomo y establecerme. Recuerdo una anécdota con mi jefe cuando le dije que quería establecerme, no se me olvidará su respuesta “el sol sale para todo el mundo”. Cuando conseguí establecerme, tenía unos clientes y amigos de Barlerma que me invitaron a pescar en un pequeño barco y a partir de entonces descubrí la maravillosa vida de la mar que, como me apasionaba en gran medida, cada vez me informaba y me documentaba más hasta que  hace unos años pensé en escribir un libro ‘La llamada de la mar’. 

P. - ¿Qué fue lo que le hizo decidirse a escribirlo?
R. - Se me ocurrió por las vivencias que tuve en la mar y la pasión que fui desarrollando hacia él. Estuve 6 años pensando en escribirlo hasta que me decidí. En él cuento vivencias propias, anécdotas y, además, también es algo didáctico. Contiene una gran cantidad de imágenes y, por supuesto, todo está enfocado al mar.

P. ¿Por qué decidió quedarse a vivir en Almerimar?
R. - Lo que me hizo quedarme aquí fue principalmente la que es hoy mi mujer, y posteriormente, cuando conocí la zona, ví que en El Ejido en general es bienvenido todo el mundo y que se ha hecho grande gracias al tesón de sus gentes. La diferencia que encontré con el pueblo que yo vine, donde había clases sociales diferentes, es que aquí nadie era más que nadie. No me hubiese gustado vivir en ningún otro lugar, aquí tengo todo lo que deseo: la mar, buenos amigos y buen ambiente. 

P. - ¿Donde conoció a su mujer?
R. -A mi mujer la conocí trabajando. Estaba en el taller y pasó por allí una chica a la que piropeé, ahora es mi esposa. En Salobreña se solían cantar serenatas a las chicas y, aunque aquí eso no se llevaba, se la canté. Llevamos juntos más de 50 años. Vivíamos lejos, y eso era un ‘desacarreo’, así que decidimos casarnos un poco antes de lo normal para poder tener una estabilidad. Aunque Dios no me ha dado hijos tengo una familia corta con la que mantengo una buena relación y de la que estoy muy orgulloso. Debido a la ausencia de niños he podido viajar mucho. He visitado un par de veces Alemania, también he estado en Portugal, Francia y a la Costa Sur de Francia, donde fui a recoger un barco. Por España también he viajado, sobre todo he estado en Barcelona, para hacer algunos cursos relacionados con mi profesión.

P. - ¿Le gustaría volver a visitar algún lugar?
R. - Tengo en mente ir a Lisboa, a todo Portugal en general. Aunque en Alemania estuve por el Mar del Norte, viajando en un velero hasta Dinamarca, y la verdad es que fue un viaje fantástico que recordaré toda la vida.  

P. - Además de la navegación y la pesca, ¿cómo le gustaba pasar el tiempo libre?
R. - A parte de la mar no tenía ningún hobby especial. Me gustaba salir con los amigos a ‘echar’ unas cervezas. Había unos chicos en aquella época que tocaban muy bien la guitarra, los llamaban ‘los polos’, éramos amigos y me gustaba mucho estar con ellos y otros amiguetes más de aquella época. También íbamos al baile del ‘vinagrero’.

P. - Desde que se jubiló, ¿ha cambiado mucho su forma de divertirse?
R. - Me jubilé pronto, antes de la edad estipulada ya que al no tener familia consideré que no era necesario seguir trabajando y ya tocaba disfrutar un poco más de la vida. Ahora mi tiempo libre lo sigo pasando en el mar, hace poco fui a traerme un barco del puerto de Benalmádena con mi amigo Salvador Villegas. También me gusta hacer bricolaje,hago muchas cosas de madera ya que tengo una gran cantidad de herramientas y algunos conocimientos. Otra de mis debilidades es jugar al dominó.

P. - ¿Podría contarme un buen recuerdo que guarde?
R. - Cuando vino el anterior rey en una visita que hizo a Almerimar, recuerdo que cuando estaba bajando las escalerillas del barco, uno de mis amigos hizo un ‘cornetín’ y su majestad nos miró a todos con una sonrisa. Esa noche pudimos compartir la velada muy cerca de sus majestades.
 
P. - ¿Cree que la vida ha mejorado?
R. - La vida ha cambiado mucho, algunas cosas para mejor y otras no tanto. Antes con menos se era más feliz, echo de menos la charla con los amigos porque ahora con los móviles dedicamos menos tiempo a las relaciones humanas.  Aunque opino que la gente joven es gente sana, la vida cambia y lo que hay hoy hay que aceptarlo y adaptarse a lo que hay hoy, pero me quedo con mi época, soy feliz con lo que he conseguido, tengo la suerte de no haber tenido problemas de salud graves.

P. - ¿Tiene buenos recuerdos de su época en la Mili?
R. - En mi tiempo de servicio militar me dediqué a la mecánica. A consecuencia de ello me complicaron un poco la vida porque no tenía tiempo de ocio, solo  podía arreglar los coches de los militares y, al final, me acarreó más problemas que beneficios.

P. - ¿Recuerda alguna anécdota de su juventud?
R. -Recuerdo una de las veces que fui de Salobreña a El Ejido para ver a mi novia, la que ahora es mi esposa. Iba en mi moto Guzzi y había una pareja haciendo autostop, así que me paré y les dije que se montasen conmigo, llevaban una guitarra. El camino fue muy bien pero antes de llegar a Adra derrapamos y acabamos haciendo autostop los tres.

P. - ¿Qué consejo le daría a la las personas que le lean?
R. - El consejo es que no sean esclavos de la tecnología, que vivan un poco más sin ser dependientes de esto y la disfruten con los amigos y familiares.

P. -Un deseo para los años venideros.
R. - Mi deseo sería conservarme más o menos como estoy, que la salud se acuerde de mí.