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“En aquella época un hombre de La Mojonera nos traía al cortijo pinturas con las que arreglarnos”

“En aquella época un hombre de La Mojonera nos traía al cortijo pinturas con las que arreglarnos”

Esta semana D-Cerca ha entrevistado a Magdalena Martínez, agricultora jubilada de Las Norias que ha querido contar sus vivencias

Pregunta.- ¿Dónde nació?
Respuesta.- Soy de Las Norias, donde he pasado todo mi vida. Antes de casarme vivía en La Loma, donde mis abuelos tenían la casa. Cuando me casé seguí viviendo en Las Norias, pero en otra zona, donde mi marido y yo hicimos la casa donde seguimos viviendo.

P.-  ¿A qué se ha dedicado a lo largo de su vida?
R.- Cuando vivía con mis padres me dedicaba a la tierra, normalmente  iba a recoger présules, pero solo durante la campaña, realmente no he trabajado nunca fuera de mis padres. Y cuando me casé teníamos nuestro propio invernadero y me dediqué a él hasta que llegó la hora de jubilarse.

P.-  ¿Le gusta la agricultura?
R-. Sí me gusta, quizá porque no he conocido otra cosa desde que tenía uso de razón.

P.-  ¿Por qué cree que hoy en día la agricultura es uno de los últimos trabajos elegidos?
R.-  Supongo que porque tienen muchos oficios para escoger, y porque ahora es otra vida. Uno de mis nietos sí tiene tierras, el mayor, pero el otro lleva tres años en la universidad estudiando, y la niña está aún en el instituto. Aunque nunca se sabe qué es mejor, algunas personas tienen sus estudios y no encuentran trabajo, y otros, aunque cuesta mucho trabajo sacar un invernadero adelante, consiguen tener su vida resuelta.

P.-  Si hubiese podido elegir, ¿le hubiese gustado estudiar algo?
R.-  Sí. Me quedé con las ganas. El problema radica en que antiguamente las cosas eran siempre para los hijos y no para las hijas, ellas tenían que enseñarse a las labores del hogar, porque a mi padre le hubiese gustado que mi hermano hubiese estudiado, pero yo, eso de que me fuese de casa, no le hacía gracia.

P.-  ¿Nota mucha diferencia en la vida que lleva ahora la juventud con la que llevó usted?
R.-  Hay mucha diferencia en referencia a cómo vivía yo cuando era joven y cómo viven ahora, el mejor ejemplo lo tengo en mis nietos. En los tiempos de hoy la juventud quiere cada vez más, si piden una cosa y se les da, quieren más y más.

P.-  Ha comentado usted que tiene nietos, ¿cuántos hijos tuvo?
R.-  Aunque en aquella época se solían tener muchos niños, yo solo tuve dos hijas, ya que teníamos que trabajar en la tierra. Una de ellas tiene un niño y la otra un niño y una niña. Una de mis niñas vive en Almerimar, y la otra por esta zona, por lo que las tengo cerca y vienen a visitarme casi todos los días. La que vive en Almerimar no puede venir con tanta frecuencia a verme, pero el hijo tiene las tierras cerca y me visita cada día, se queda a comer con nosotros.

P.-  ¿Cuándo conoció usted a su marido?
R.- Mi marido es de La Mojonera, cuando lo conocí tenía 13 años, me encontraba en la escuela particular y recuerdo que él venía siempre con un carro, ya que transportaba el estiércol de un lugar a otro, y cuando pasaba por donde yo estaba, que él ya tenía 18 años, me miraba y yo a él, y así nos conocimos, viéndonos en los recreos.

P.-  ¿Recuerda cómo se divertía  en su juventud?
R.- Antiguamente se celebraban bailes en diferentes sitios, como ‘el baile del panadero’ o el del cine. Pero no se salía con tanta frecuencia como se hace hoy, por lo menos en mi caso. A los bailes se iba el día de Reyes, en La Pascua, Año Nuevo... y pocas ocasiones más. Mientras que en mi tiempo libre lo que hacía era aprender a coser y bordar, no teníamos tanta libertad como hoy en día.

P.- Actualmente existen miles de pinturas y tipos de maquillaje para acicalarse, ¿recuerda cómo obtenían estos utensilios en aquella época?
R.- Como con casi todo, antes no teníamos tantas facilidades como ahora para obtener pintura. En aquella época pasaba un hombre por el cortijo donde vivía que era de La Mojonera, le decían ‘el manco’, porque realmente lo estaba, y llevaba una especie de maletín en una bicicleta donde traía las pinturas. Aunque yo también iba a El Ejido a comprarme mi ropa y mis cosas para, por ejemplo, Navidad, pero ni punto de comparación con la cantidad de cosas que hay hoy en día, los niños van a uno de los muchos centros comerciales que hay y se compran lo que les gusta.

P.-  Y ahora que está jubilada y tiene más tiempo para usted, ¿en qué le gusta dedicarlo?
R.- Hago punto, lo que sé hacer desde pequeña. Tengo las piernas un poco delicadas, por eso no me conviene mucho andar, aunque doy mis paseos cuando voy a casa de mi hija.

P.-¿Ha tenido ocasión de viajar?
R.-Sí, cuando éramos jóvenes llevábamos el género a una cooperativa, donde organizaban muchos viajes. Tuve la oportunidad de hacer cruceros y muchos viajes.

P.-Si pudiese quedarse con uno de los sitios que ha visitado, ¿cuál elegiría?
R.- Italia, Roma me encantó. También me gustó Galicia, Francia, y muchos lugares del norte de España. Pero ahora solo me apetece estar tranquila.

P.-Vive cerca del mar, ¿le gusta la playa?
R.-Cuando era joven me encantaba, de hecho, tenía un piso en Almerimar que se ha quedado una de mis hija. Ahora no salgo mucho de casa, además, a mi marido nunca le ha gustado, ya que cuando íbamos en verano no conocíamos a mucha gente.

P.-¿Cree que ha cambiado mucho la sociedad?
R.- Claro que sí, antes no éramos como ahora, además hay muchos forasteros. Antiguamente era todo más familiar y ahora, con tanta gente de fuera, no nos vemos tan a menudo y hay más peleas, antes nos conformábamos con todo.

P.-¿Echa de menos algo de aquella época?
R.-Recuerdo lo bien que me lo pasaba con mis amigas, pero sé que eso ya no va a volver. También guardo buenos recuerdos de cuando nos reuníamos en una casa toda la familia y nos divertíamos muchísimo solo jugando con una lotería.

P.-¿Se atrevería a vivir su juventud en los tiempos de hoy?
R.-Yo creo que no, veo mucho jaleo y nunca he vivido eso. Yo me quedo como estoy, porque para tener que volver a pasar todo lo que he pasado ya, prefiero vivir ajena de esas cosas.

P.-Un consejo para los lectores de D-CERCA
R.-Mi mejor consejo es que ‘anden derechos’, porque el que quiera saber ‘que se compre un viejo’ y después de todo lo vivido somos los que mejores consejos podemos dar, no hay que salir tanto, aunque lo importante es ser responsable.