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“He sido muy felíz con mi marido, si volviese a nacer, volvería a casarme con él”

“He sido muy felíz con mi marido, si volviese a nacer, volvería a casarme con él”

Esta semana D-Cerca ha entrevistado a Carmen Fernández, vecina del barrio de San Nicolás que nos ha conado su hstoria

P. - ¿De qué zona es usted?
R. - Nací en el Cortijo Capilla, en la carretera de Berja. Viví allí hasta los seis años que nos mudamos a Puente del Río, donde mi padre hizo una casa para que pudiésemos ir al colegio ya que en el cortijo no teníamos la posibilidad de ir a la escuela.

P. - ¿Cuántos eran en la familia?
R. - Éramos tres niñas más mis padres, tenía una hermana más pero murió cuando era pequeña.

P. - ¿Cuándo decidió mudarse a la zona de La Mojonera?
R. - Cuando me casé seguí viviendo en Adra. Con el tiempo compramos una finca en la Cartabona, hicimos una casa y nos vinimos a vivir ahí.

P. - ¿Dónde prefiere vivir?
R. - Me gusta más esta zona. Llevo 40 años viviendo en el Barrio San Nicolás.

P. - ¿A qué se ha dedicado a lo largo de su vida?
R. - He tenido tiempo de trabajar y de llevar la casa. Mi marido me ayudaba en casa y yo le ayudaba a él en la tierra. Trabajábamos de sol a sol ya que teníamos ocho hijos. Estuvimos once años viviendo en la Cartabona donde teníamos la tierra. En casa había mucho trabajo ya que éramos muchas personas. La ropa tenía que lavarla frotando en una balsa que tenía en la puerta de casa. Muchas veces tenía que echar el agua en bidones y de ahí a la pila que tenía en el almacén donde guardábamos el coche y me pasaba las noches lavando porque antes se usaban gasas en lugar de pañales. Tuve mucha suerte con mi marido, ya que me ayudaba a lo que hiciese falta en casa a pesar de estar todo el día trabajando en el campo.

P. - ¿Recuerda cómo se conocieron?
R. - Nos conocimos en la puerta de mi casa. Un vecino mío arrancaba piedras en el cerro y mi marido llevaba las piedras con un carro y bestias, echándoselas a la barriga. Y ahí fue donde nos conocimos. Nos tiramos dos años de novios, desde que yo tenía 15 años y él 19. Por esa época él tuvo que irse a hacer la mili, se tiró dos años en San Fernando y, como no sabía leer ni escribir, hasta que no aprendió a leer y a escribir los jefes no lo dejaron venir. He sido muy feliz con él, si volviese a nacer volvería a casarme con él.

P. - Antes se vivía en condiciones muy diferentes a las de ahora, ¿qué cambios son los más significativos?
R. - Por ejemplo, el cuarto de baño o la luz, cuando vivía en la Cartabona no tenía ninguna de las dos cosas y cuando me mudé aquí era un encanto. Tampoco había agua, tenía que tener un aljibe y de ahí echaba el agua en barreños y la echaba en cubos de chapa para calentar el agua en el butano y que los niños pudiesen bañarse. Por la noche nos alumbrábamos con butano camping, tenía dos y con eso vivíamos. Lo bueno es que nunca nos ha faltado de nada, teníamos hasta una televisión que iba con batería y un frigorífico que funcionaba con butano. Cuando me mudé a esta casa parecía otro mundo, agua del grifo, luz, baños...

P. - ¿Era muy difícil trabajar la tierra en aquella época, sin invernaderos y con muchas menos posibilidades a lo que a máquinas se refiere?
R. - Era mucho más difícil que ahora. Como no existían los invernaderos, cuando hacía viento tiraba los setos al suelo y tenía que estar arreglándolos. Se pasaba la noche entera echando setos con un butano camping en los bancales, noche y día tenía que estar trabajando. Hace cuatro años que murió, reconozco que tuve mucha suerte con él, ya que además de trabajador era un marido ejemplar, muy honrado y que ayudaba en todo lo que podía.

P. - ¿No piensa en buscar otra pareja?
R. - No, lo conocí con 15 años y me he tirado toda la vida con él. Ha sido el único novio que he tenido y será el único que haya en mi vida.
 
P. - ¿Tiene cerca a sus hijos?
R. - Sí, no viven muy lejos de aquí. Tengo la suerte de tener siempre a alguno por aquí ayudándome con las cosas de la casa, hace unos días vino mi hijo Diego a cortarme los rosales. Si me pongo mala no me falta ninguno.

P. - ¿Echa en falta algo de aquella época?
R. - Realmente me gustaban más aquellos tiempos que estos.
 
P. - ¿Recuerda cómo se divertía?
R.- Nunca he ido de bailes, mis padres eran muy antiguos y no me dejaban. A veces íbamos a desengranar el maíz a mano, nos juntábamos todo el barrio. Hacíamos ruedas, jugábamos al ‘anillico’... cosas de ese estilo. Recuerdo que hacían bailes en las casas con guitarras, pero nunca he bailado. Sin embargo, mi marido sabía bailar muy bien, y cuando él me decía que bailásemos siempre le pisaba.

P. - Después de tanto tiempo dedicado al trabajo, ¿cómo vivieron la jubilación?
R.- Muy bien. Cuando nos jubilamos comenzamos a viajar, estuvimos en Galicia, Asturias, el País Vasco, Barcelona... visitamos muchas ciudades de España. La zona que hay de Barcelona hasta llegar a Francia es preciosa, hay unos pueblos maravillosos.

P. - ¿Creé que la gente ha cambiado mucho?
R.- Hay de todo, las personas mayores seguimos igual que siempre. Cuando salgo al barrio con las vecinas de toda la vida nos juntamos a tomar el fresco y andar. La juventud sí es diferente a como éramos antes. Por ejemplo, antes no dejabas que el novio te diese ni un beso.

P. - ¿Recuerda cómo era El Ejido en aquella época?
R.- No tenía nada que ver con lo que es ahora. Antes no había casi ningún invernadero, recuerdo que a veces me sentaba en la puerta de casa y tardaba más de una hora en pasar un coche y otro. No había tanta gente como ahora, incluso tendía la ropa en la puerta de casa.

P. - ¿Cómo pasa ahora el tiempo libre?
R.- Siempre he hecho mucho punto y croché, pero ahora la verdad que no lo practico mucho. Ahora me gusta sentarme en un balancín que tengo en la salita y ver la televisión. También me gusta salir a andar, hay días que hago hasta 10.000 pasos andando y dándole vueltas al barrio. A veces voy con las vecinas y otras voy sola.

P. - ¿Qué le diría a los jóvenes lectores de D-Cerca?
R.- Que aprovechen la vida de hoy que es buena, que no piensen que la de antes es mejor que esta como muchos me dicen. Les aconsejo que disfruten todo lo que puedan de esta etapa tan buena que les ha tocado vivir.