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¡Violentos, no gracias!

Es cierto que hay muchos españoles que no están de acuerdo con la amnistía a los independentistas catalanes, con los 15.000 millones de la condonación de la deuda a Cataluña y que haya sido un prófugo de la Justicia española el que le haya dado el poder nuevamente a Pedro Sánchez

Es cierto que después de unas elecciones la situación no solo iba a cambiar sino que iba a seguir por el mismo camino y además con curvas más peligrosas. Pero todo ello no es justificación suficiente para que un grupo de descerebrados lleve una semana haciendo pintadas e intentando destrozar la sede el PSOE en El Ejido. Esta gamberrada solamente va a conseguir que algún idiota, no se le puede llamar de otra manera, perdonen la expresión, se pase los próximos tres años entrando y saliendo de los juzgados por actos vandálicos captados por alguna cámara de vigilancia de la propia sede socialista o por el teléfono oculto de algún vecino del barrio.

Las manifestaciones son válidas, encajan perfectamente en el juego democrático de un país como España, son necesarias para mostrar a los que ostentan el poder si estamos de acuerdo o no con sus decisiones, pero la violencia no está justificada nunca con nada, los actos vandálicos tampoco y los daños materiales solo demuestran salvajismo, falta de cordura y una idiotez continua e incesante que no conduce a nada. Solo basta recordar cómo el terrorismo de ETA, los amigos de Bildu, no consiguieron nada matando a más de 800 personas, en cambio sus seguidores en el parlamento se están haciendo los dueños del País Vasco y están poniendo el Gobierno de la Nación a sus pies, todo ello sin pegar un solo tiro.

Que los violentos están en todos los partidos ya lo vemos a diario, solo hay que recordar el episodio vivido hace unos días en Chercos, un pueblo de menos de 300 habitantes del norte de Almería donde unos cuantos querían linchar a su alcalde de 98 años de edad por haber conseguido que prosperara una moción de censura contra el PSOE, lamentable. El anciano terminó en un centro hospitalario y los cesados fuera del Ayuntamiento.

Por todo ello, la violencia que demuestran algunos violentos está de más. Las manifestaciones pacíficas mandan un mensaje claro, no obstante, las que están acompañadas de actos vandálicos no sirven para nada, siempre prevalece el efecto de los daños causados sobre el mensaje que se trata de enviar a quienes mandan.

Es una pena que después de las batallas campales vivida en El Ejido en febrero del año 2000 hoy, veintitrés años después, haya algunos que sigan con lo mismo, solo me queda pensar que algunos de los violentos de hoy, aún no habían nacido en el año 2000 y no saben bien a lo que huelen las gomas de coche ardiendo, los botes de humo de la policía o las bombonas de propano reventadas. Estamos viviendo unos momentos muy complicados con un país dividido en el que se están tomando decisiones políticas muy controvertidas y no aceptadas por una parte de la ciudadanía. Es necesario mostrar la disconformidad con las manifestaciones públicas de los ciudadanos, pero nada justifica la violencia, ni los destrozos público ni nada que se le parezca.

La violencia es la mejor manera de perder la razón.



José Antonio Gutiérrez